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El interior de Júpiter como un fluido. Transiciones de fase



Aunque este trabajo está centrado principalmente en la atmósfera de Júpiter, que es la capa más externa del planeta, no está de más mencionar algunos detalles sobre su interior. En contra de lo que se pensaba en un principio, por analogía con los planetas interiores del Sistema Solar, Júpiter no presenta superficie sólida, es todo una esfera fluida autogravitante. En ese sentido se parece más a una estrella que a un planeta, aunque se diferencia principalmente en que en su interior no hay reacciones de fusión.

Realmente, se trata de un profundo océano líquido de hidrógeno molecular (H2), acompañado por helio (He). Sin embargo, a medida que vamos a regiones más interiores, las condiciones extremas de presión y temperatura pueden disociar el H2 mediante la reacción: H2 <==> 2H. A p~105 bar, el gas ya parece un líquido caliente. La transición de fase es gradual.

A 20000 km por debajo de las nubes visibles, o sea, cuando p>4x106 bar y T~104 K, los enlaces moleculares del H2 y los atómicos del H se rompen, con lo que se pierden electrones. Tenemos por tanto una capa media de hidrógeno metálico, llamado así porque se asemeja a la estructura típica de los metales (los núcleos desprenden electrones, los cuales se pueden mover libremente por todo el medio). Debido a la gran conductividad eléctrica del medio, es posible que en esta región tenga su base el campo magnético de Júpiter.

Por último, es posible que muy cerca del centro encontremos un núcleo sólido formado por silicatos y hielos, debido a las altas presiones y temperaturas que se alcanzan. Los modelos teóricos afirman que T~2x104 K y p~4.5x107 bar. La masa del núcleo parece ser cercana a las 30 Masas terrestres.

La figura 8 es un esquema del interior del planeta. Los números entre cada capa es la densidad estimada en g/cm3.

Figura 8: Modelo del interior del planeta

Figura 8: Modelo del interior del planeta