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El KBA o cómo pasé un verano entero en Canarias

Ruso



De Madrid a Neptuno

Todo empezó a primeros de julio de 1999, cuando viajé a Canarias como Becario de Verano del Instituto de Astrofísica de Canarias. Era la primera vez que viaja en avión (toda una odisea, sobre todo después del caos de Barajas que me retrasó varias horas). A pesar de todo lo que había luchado para conseguir un vuelo a Tenerife Norte - Los Rodeos, finalmente la compañía aérea (cuyo nombre omitiré, porque no se merece la publicidad gratuita) decidió cambiar el destino por el Aeropuerto Reina Sofía - Tenerife Sur. El vuelo transcurrió con normalidad hasta que tocamos tierra firme. Pasé unos momentos casi de pánico cuando pensé que me habían perdido el equipaje por todo lo que tardaba en salir (recuerden que era mi primer vuelo, y que no sabía que es normal que tarde un poco). Cuando por fin salió, el caos que parecía todo aquello era incómodo: un supuesto autobús de la compañía nos habría de transportar gratuitamente al otro aeropuerto. Después de preguntar a todo el mundo, en información, y buscar a alguien vestido del uniforme típico de la empresa, por fin alguien reconoció en mí a un potencial viajero despistado que no encontraba el susodicho autobús (hay que decir que no había carteles por ningún lado)...

Éste viaje me permitió ver por primera vez Tenerife en el camino por la Autopista del Sur. El Teide es omnipresente en toda la isla, muy árida en toda su vertiente meridional. Carteles turísticos en alemán me hacían darme cuenta de lo lejos que estaba de casa. Bueno, por fin llego al Aeropuerto del Norte. Y ahora encuentra taxi... Parece increible, pero los taxistas canarios no parecen pelearse por los clientes potenciales, así que tuve que pasearme por delante de TRES taxis para ver cuál se daba por aludido. He de decir que el taxista que reaccionó primero resultó ser un joven simpático, que me contó su vida y la de una antigua amiga suya que era "astróloga" como yo... Dudé en sacarle del error, soy astrónomo, no astrólogo, pero pensé que no valía la pena.

El charlatán taxista me llevó al Hotel Neptuno en Bajamar, en la costa norte. Se trata de una pequeña localidad costera, con un tirón turístico muy mermado comparado con antaño, y cuyo principal filón son las piscinas naturales junto al mar. El Hotel no es un hotel, sino más bien un hotelito que tampoco es lo que era. Las empleadas son amables, aunque deja mucho que desear. Contaba con piscina propia, aunque de un color un tanto sospechoso. Nunca me bañé en ella.

Hotel Neptuno. Bajamar
Hotel Neptuno. Bajamar


En el Neptuno estuvimos todos los becarios que no vivíamos en Canarias: Dani de Barcelona, Nohelia de Torrelavega, Belén de Las Palmas (ambas estudiaban en Pamplona), Carlos de Madrid, Jose de Castellón, nuestra internacional Lena de Ucrania y yo mismo. Desayunábamos en el comedor del hotel, desde donde se veía llegar la guagua que nos habría de llevar al centro de La Laguna. Más de una vez, alguien pronunciaba lo de "¡¡Nos queda sólo un minuto!!" mientras nos terminábamos el café o las tostadas con mantequilla. Una vez en la ciudad, cerca de la Calle Tabares de Cala, donde nos dejaba la guagua, nos acercábamos a la Avenida Trinidad para la siguiente guagua que nos llevaba hasta la puerta del Astrofísico.

En el Neptuno se cenaba a las siete de la tarde (!), así que solíamos comprar algo de comida (yogures, cereales, embutido) y agua, etc. para poder cenar por nuestra cuenta en las habitaciones. Pasábamos las veladas contando nuestras vidas, como cuando Dani nos enseñó hasta la chaqueta que se había traído por si acaso... Aunque a menudo cenábamos junto a la piscina. Uno de los productos estrella de nuestra gastronomía fueron los queques, o bizcochos. Siempre teníamos algo que celebrar: Belén y Nohelia ganaron un concurso de periodismo, yo acabé la carrera, etc. etc. A partir de entonces, siempre que nos ocurría algo bueno, lo celebrábamos con un queque.

Dani, en la habitación del Hotel Neptuno
Dani, en la habitación del Hotel Neptuno



Ca'Migua y el Peñamóvil

En el IAC, conocimos a los otros becarios: Marcos de Asturias, Luis de Zaragoza, Dani de Madrid, Roi de Valladolid, y las tinerfeñas Fabi de Los Realejos y Lilian de Santa Cruz. Por último, Lili de Armenia. Nuestro principal objetivo era encontrar casa o piso para todos. Pero nuestro peor obstáculo fue nuestra breve estancia en Tenerife: no alquilan nada de nada por tres meses... Desesperados, buscamos en todas las agencias, llamamos a todos los anuncios de los periódicos locales, preguntamos a todo el mundo... Hasta que por fin, gracias a Garik, un compañero del IAC y que casualmente era tío de Lilit, encontramos una casa estupenda a escasos pasos del Instituto. La casera se llamaba Migua, aunque su verdadero nombre no lo recuerdo. Desde entonces, Nohelia, Belén, Lena, Dani de BCN y yo vivimos en la autodenominada Ca'Migua, uno de los sitios emblemáticos del verano (compramos un queque para celebrarlo y todo). Los otros becarios se fueron acoplando como pudieron: Luis vivía con su hermana Peña, que también trabajaba en el IAC. Dani de Madrid, Roi y Jose encontraron un piso cerca de la Cruz de Piedra; Carlos se fue a una residencia y Marcos compartía casa con un antiguo compañero de la universidad que vivía en La Laguna. Fabi y Lilian siguieron viviendo en sus respectivas casas, y Lili vivía con su tío Garik, justo enfrente de Ca'Migua...

¿Que cómo nos apañábamos para las comidas en casa? Pues sobrevivimos. Aunque hicimos algún que otro experimento culinario. ¿Qué hay en la sartén? ¿Un pastel de queso? Me temo que son espaguetis... La receta estrella de Ca'Migua fue la de carne a la cocacola: se pone en una cacerola carne de ternera, se echa el contenido de una sopa de sobre de cebolla y se cubre con abundante cocacola. Con fuego lento, se cocerá la carne y se formará una salsa deliciosa. Agradecimientos por la receta a Peña, la hermana de Luis.

¿Espaguetis o pastel de queso? Espaguetis...
¿Espaguetis o pastel de queso? Espaguetis...


El caso es que la sensación de desesperación de todos los becarios que no lográbamos encontrar piso en La Laguna (la estancia en Bajamar resultaba carísima entre hotel y bonos de guaguas, e incómoda, por la dieta a base de yogur y jamón york), así como de la poca relación que tuvimos con otros miembros del IAC en los primeros días, nos hizo sentirnos mucho más unidos y empezamos a llamarnos a nosotros mismos como los miembros del KBA, o Kolectivo de Becarios Autistas.

Trabajábamos en el IAC los días de diario, pero los fines de semana aprovechamos para recorrer la isla. Tuvimos la suerte de poder contar con el coche de Peña, la hermana de Luis, al que bautizamos como Peñamóvil. Tenerife es un lugar lleno de rincones preciosos, las vistas son alucinantes. Desde el IAC se ve la isla de Gran Canaria, aunque desde otros lugares se ven La Gomera y La Palma. A continuación, algunas de los mejores rincones indispensables en una visita a Tenerife:

Playa de las Teresitas
Playa de las Teresitas, cerca de San Andrés
Catedral de La Laguna
Catedral de La Laguna
Islote cerca de Candelaria
Islote cerca de Candelaria
Orquidario de Loro Parque (Puerto de la Cruz)
Orquidario de Loro Parque (Puerto de la Cruz)
Punta de Teno y acantilados de Los Gigantes
Punta de Teno y acantilados de Los Gigantes
Mirador en la carretera a Punta Teno
Mirador en la carretera a Punta Teno
Punta Roja
Punta Roja
Puerto de la Cruz
Puerto de la Cruz
Así se te quedan los pies en las playas de Tenerife
Así se te quedan los pies en las playas de Tenerife
La Catedral de piedra y el Valle de Ucanca, en las Cañadas del Teide
La Catedral de piedra y el Valle de Ucanca, en las Cañadas del Teide
Lago Martiánez en Puerto de la Cruz
Lago Martiánez en Puerto de la Cruz
Mirador de Humboldt y el Valle de La Orotava
Mirador de Humboldt y el Valle de La Orotava



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